Por primera vez en muchos años, Puerto Rico se convirtió en un tema político destacable durante el ciclo de elecciones presidenciales de este año. Esta atención se generó a raíz de las polémicas "bromas" del comediante Tony Hinchcliffe, quien se refirió a Puerto Rico como una "isla flotante de basura" durante un mitin de Trump en el Madison Square Garden. Aunque la intención humorística de los comentarios fue ampliamente rechazada por miembros de la comunidad puertorriqueña en los Estados Unidos, estos no parecieron influir en los resultados electorales.