Como propietario de una pequeña empresa en Puerto Rico, he visto cómo el inmenso potencial de nuestros servicios profesionales se ve sofocado por un sistema normativo abrumador. Alrededor del 20% de nuestros costos anuales se destinan a servicios jurídicos y contables sólo para cumplir las leyes locales. De otro modo, estos fondos podrían invertirse en hacer crecer nuestro negocio: contratar, innovar y aumentar los ingresos.
La ineficacia de nuestro sistema quedó patente cuando nos presentamos a la licitación de un pequeño contrato público. Se requerían 26 documentos, muchos de ellos notariales, y los costos de cumplimiento ascendían a cinco cifras, sólo para presentar la oferta. La burocracia de Puerto Rico refleja el hecho de que tiene la mayor proporción de funcionarios electos per cápita del mundo. Por cada 10,000 residentes, Puerto Rico tiene unos 6.5 cargos electos, frente a 1.6 por cada 10,000 en Estados Unidos. En cambio, España, casualmente el antiguo colonizador de Puerto Rico, tiene sólo 0.9 cargos electos por cada 10,000 residentes y sigue siendo una de las democracias más eficientes del mundo.
Oficiales electos por cada 10,000 residentes

Hemos tenido la suerte de formar parte de incubadoras de empresas locales y hemos reunido suficiente capital para sobrevivir en este difícil entorno. También hemos tenido el privilegio de trabajar con algunos de los mejores proveedores de servicios profesionales de la Isla, expertos que nos han guiado a través del complejo marco normativo de Puerto Rico. Pero no todas las empresas tienen la misma suerte. Muchas pequeñas empresas viven con el temor de infringir la ley sin darse cuenta debido a la complejidad y opacidad de las regulaciones. El riesgo de incumplimiento a menudo no es una cuestión de negligencia, sino de navegar por un sistema tan enrevesado que incluso los esfuerzos bienintencionados pueden quedarse cortos.
Estas ineficiencias actúan como impuestos invisibles, que se pagan en tiempo perdido y oportunidades perdidas. Empresas que podrían crear empleo e impulsar el crecimiento económico se ven obligadas a gastar recursos en trámites burocráticos innecesarios. Y no son solo las empresas las que se ven afectadas: incluso el sector de servicios profesionales, que se beneficia del trabajo de cumplimiento, obtendría mejores resultados en un sistema que fomentara el crecimiento. Una comunidad empresarial próspera crearía mucha más demanda de abogados, contables y consultores centrados en la expansión y la innovación en lugar de en la supervivencia.
Puerto Rico necesita un Departamento de Eficiencia Gubernamental. Al reducir la burocracia innecesaria y agilizar los procesos, podemos crear un entorno en el que las empresas locales puedan crecer, crear puestos de trabajo e impulsar la innovación. Un sistema más fuerte y eficiente beneficia a todos: empresarios, trabajadores y contribuyentes. Es hora de eliminar las barreras que nos frenan y construir un Puerto Rico donde prosperen las oportunidades.